Última Carta

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la ternura de San José La ternura de San José
P. Javier de la Cruz

Afirma el Papa Juan Pablo II en la Redemptoris Custo "que la salvación, que pasa a través de la humanidad de Jesús, se realiza en los gestos que forman parte diariamente de la vida familiar". A partir de esta afirmación podemos decir que si Dios es conocido por sus santos, que son imagen viva de Dios, San José, que por una parte es sombra que oculta el misterio que encierra Jesús el hijo de María, pues a los ojos de sus convecinos pasa por hijo suyo -el hijo del carpintero-, por otra parte es imagen que revela, manifiesta algo del misterio de Dios, su amor paternal y su providencia. En la forma de ser San José, y el evangelio nos dice que era justo, bueno, y el mundo, devocional traduciendo la afirmación evangélica le atribuye la caridad, la compasión y la ternura, en los gestos de la vida familiar, descubrimos la forma de ser de Dios.

A la luz de la imagen de San José, que nos dibuja la piedad, descubrimos a un Dios cercano, un Dios bueno, tierno y cariñoso que se preocupa de nosotros, como San José se preocupó y ocupó por Jesús, al que amó con bondad de corazón y generosidad: "José al ver á Jesús recién nacido lo amó; pero lo amó tanto cuanto es capaz de amar¬le un puro mortal, lo colocaba en la cuna de su corazón, gratísimo albergue, y allí nada le negaba, todo le concedía, todo se lo entregaba, y todos sus cuidados, sus vigilias y sus fatigas, todo era para Jesús".

La ternura, que pertenece no al orden del pensamiento, sino al de la sensibilidad, está cargada de afecto y de participación, implica amar con el corazón y sentirse amado de corazón, es lo que en el mundo devocional, superado la marginalidad que en la Edad Media se había tenido a San José, atribuye al Santo, quien se volvía "de edad de niño el que trataba con Dios infinito hecho niño".

Los textos de los autores espirituales, de los que se alimenta la piedad de los fieles, no se quedan en simples enunciados sobre la bondad de San José, sino que detalla el cariño, la ternura de San José hacia el niño manifestado en los mil detalles de la vida cotidiana, lo que hace de San José un santo cercano y entrañable. Al mundo devocional no le basta con afirmar que fue padre, sino que recalca que tuvo no “sólo el título de padre, sino la ternura, el amor”, los gestos de padre. El. P. Jerónimo Gracián, al comentar el título de Amo de leche que da a San José, se imagina al Santo comportándose con el niño como un padre lo hace con su hijo: "tomaba al Niño en sus brazos y le traía cantando cantarcicos, acallábale si lloraba, brincábale para que se durmiese en la cuna, gorjeábale, regalábale y dábale dijes como a niño, y no salía vez de fuera de casa, que los pajaritos, manzanitas, o cosas semejante, de que suelen gustar los niños, no trajese para su niño Jesús".

Cuando decimos que San José es padre, como cuando se lo atribuimos a Dios, estamos significando que es amor, preocupación por el hijo, entrega generosa a él. Por eso la piedad cuando piensa en San José como Padre le atribuye las mejores cualidades que podemos encontrar en un padre. En este sentido San José es la más fiel imagen de Dios, aun sabiendo que Dios supera todo lo que nosotros podamos pensar de él, pero la fantasía, rectamente formada, funciona así, adapta todo a nuestra medida. Por eso es fácil llegar al conocimiento del Padre, de San José con el padre, sólo con la inteligencia, hace falta echar mano del amor, que es lo que hace el mundo devocional. El amor lleva a percibir a San José como padre tierno en los gestos de atención y preocupación por el niño Jesús, su hijo.
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de San José
Aunque le parezca extraño, aquí tiene una especie de
“complejo” dedicado a San José.
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