SAN JOSÉ, EL PADRE MÁS TIERNO
Dios creó el corazón de José en todo semejante al suyo. Predestinado desde la eternidad para esposo de María, en cuyo seno tomó carne el Hijo de Dios, y por este matrimonio para padre de Jesús, nacido de María, el corazón de José está hecho en todo conforme al de Dios Padre, cuyo corazón rebosa ternura, como manifestación especial del amor, que Dios es amor.
Es esta una de las notas más destacadas del corazón de Dios en las Escrituras. Acuérdate que tu misericordia y tu ternura son eternas (Salm 25,6).Cual la ternura de un padre para con su hijo, así de tierno es Yahvé para los que le temen (Sal103,13). El que todas las culpas perdona…rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura (V 3-4). El retrato que nos hace de Dios el salmista es el de la ternura, de la misericordia, de la benignidad. En la misma línea el autor del salmo 145 “el himno de alabanza por excelencia” (Origenes) proclama: “piadoso y tierno es Yahvé, lento ala ira y rico en amor. Bueno es Yahvé con todos, su ternura está sobre todas sus obras” (V 8-9).
Es la ternura que experimenta el Trito Isaías, que expresa con estas dulcísimas palabras: “como un hijo a quine su madre consuela, así os consolaré yo a vosotros. Os amamantaré en mis brazos y os acariciaré sobre mis rodillas” (Is 66,13-12).Son las palabras que hicieron caer en éxtasis a santa Teresita: Jamás palabras más tiernas consolaron mi alma. Es ella una de las santas que más tiernamente han sentido la ternura de Dios Padre: “Dios es más tierno que una madre” (MA 80v). San Juan de la Cruz nos dice a su vez: No hay amor de madre que con tanta ternura acaricien a su hijo…¡Tan profunda es la humildad y dulzura de Dios! (CE 27,1)
Esta ternura la derramó Dios Padre en el corazón de José a raudales y es la ternura que sentía San José por su hijo Jesús. Desde que nació en Belén lo rodeó de afabilidad y ternura, a la que el niño y joven Jesús correspondía llamándolo Abba, Papá. En el Espíritu Santo encontró José la fuente del amor que regeneró y sublimó su amor humano paternal, haciéndole el más grande y poniendo en él toda aquella solicitud y ternura que el corazón de un padre puede sentir y conocer. San José por obra de Dios Padre y del Espíritu Santo es el más tierno de los padres.
En su corazón sembraron los sentimientos más ricos y nobles para con su hijo Jesús, el amor más tierno y la ternura más amorosa, la bondad más dulce, la solicitad más empeñada, la preocupación más constante, el cuidado y custodia más exquisitos. La primera vez que José sintió al niño Jesús llamarle Abba, Papá, su corazón estalló de ternura y sus labios se hicieron un beso interminable y al mismo tiempo no ha podido menos de decirle con la misma ternura a ese hijo que tiene en sus brazos, tan misterioso por nacido del Espíritu santo, tenoki, hijo mío
La grandeza de San José es la de su amor inmenso y su ternura incalculable de padre. En la familia de Nazaret la imagen e idea que se tiene de San José es que es un verdadero Papá para Jesús, que lo que se puede decir de más verdadero, de más bueno y de más bello es que San José era tan bueno –qué bueno es San José, decía Santa Teresita- tan tierno e intensamente amable que para el niño y joven Jesús que era la imagen de la ternura y bondad de su Abba, Papá del cielo. José era para Jesús el icono de su Abba, Papá celestial, el rostro visible de su tiernísimo Papá del cielo. La ternura con que José le trataba en todo fue el camino para Jesús para descubrir día a día la ternura en que le envolvía su Papá del cielo.
Y en esta ternura exquisita que experimentaba Jesús de su padre José a diario y la familiaridad y confianza con que le llamaba Abba Papá esta inspirada la oración cristiana del Padre nuestro, la oración de los hijos de Dios, enseñada a sus apóstoles
Como colofón a estas palabras sobre San José el padre más tierno, quiero recordar las palabras del Papa Francisco en una entrevista que le hizo el periodista Andrea Tornielli para la Stampa de Turín y para la web Vatican Insider:¿Cuál es el mensaje de la Navidad para las personas de hoy?
Nos habla de la ternura y de la esperanza, Dios al encontrarse con nosotros nos dice dos cosas. La primera, tened esperanza.
Dios siempre abre las puertas, nunca las cierra. Es el papá que nos abre las puertas. Segunda: no tengáis miedo a la ternura. Cuando los cristianos se olvidan de la esperanza y de la ternura se vuelven una iglesia fría, que no sabe donde ir y se enreda en las ideologías, en las actividades mundanas. Mientras la sencillez de Dios te dice: Sigue adelante, yo soy un Padre que te acaricia Tengo miedo cuando los cristianos pierden la esperanza y la capacidad de abrazar y de acariciar…En mi vida como sacerdote, yendo a la parroquia, siempre traté de trasmitir esta ternura, sobre todo a los niños y a los ancianos. Me hace bien y pienso en la ternura que Dios tiene por nosotros